El carro chico que entra en un pasillo de almacén
Sesenta litros es la medida de carro que tiene sentido en un local de barrio: entra en pasillos angostos, gira sin trabarse contra la góndola y se encastra con el de adelante para que la fila de carros en la entrada ocupe poco. El canasto es de alambre con tratamiento galvanizado, que es lo que aguanta el uso diario y la humedad de la zona de frío sin oxidarse en el primer verano. Cuatro ruedas, así que el cliente lo maneja con una mano mientras con la otra levanta el producto.








