En 1,5 metros el catálogo de vitrinas refrigeradas ya tiene varias opciones: la Klima 08A 0810, la Demet DG1500, la Lundar DGG-E 150 de vidrio recto, la Kuma FC-600SAH confitera y la Sanao BX-1500 con base de mármol. La VP-1500E entra en ese mismo largo con frente curvo, doble vidrio en todas las caras y acceso trasero deslizable. Con 1,20 m de alto, 70 cm de fondo, 180 kg netos y ruedas de fábrica, se planta en el piso, con sus ruedas, delante del mostrador de una panadería de barrio y no le come el pasillo al público. Arriba de esa medida el catálogo sigue con confiteras de 1,68 y 1,80 m y con la línea carnicera, que es otro rubro y otra bandeja.
Dos cosas para tener en cuenta antes de comprar. La primera es el peso: 180 kg netos y 285 kg con embalaje, o sea que el ingreso al local se planifica, y si hay escalones hace falta gente. La segunda es el consumo: 630 W y 8,53 kWh cada 24 h, más alto que una heladera cerrada del mismo volumen, y es lógico porque el vidrio en todas las caras deja entrar calor todo el día. Ese número se compensa con lo que la vitrina factura por exhibición. Conecta en 220 V / 50 Hz monofásico, sin trifásica ni obra eléctrica. Y el rango de +2 °C a +10 °C es de conservación: no congela ni sirve para helado.
En el día a día pesan tres detalles de la ficha. El deshielo automático con evaporación de agua saca de la rutina la parada de descongelado y la bandeja de condensado, así que no hay que resolver un desagüe en la obra del mostrador. Las dos repisas regulables definen la altura de torta que entra en cada nivel, y conviene medir el molde más alto antes de fijar la posición. Y la estructura en AISI 304 es la que sostiene el trapo con desinfectante todos los días sin que se piquen los cantos donde apoya la bandeja.