Lo que define esta compra es el frente. Sesenta centímetros de ancho pasan por una puerta estándar de 70 u 80 cm sin desmontar nada, y los 70 cm de fondo son los de una mesada común, así que el gabinete queda alineado con la línea de trabajo en vez de sobresalir al pasillo. El techo sí hay que medirlo: 195 cm de alto más el juego para inclinarlo al pasar por el marco, que en locales viejos con dintel bajo aprieta.
En números, el fabricante declara 1,4 kWh cada 24 h con 0,23 kW para 370 litros netos, sobre 220 V / 50 Hz monofásico. El rango dual hasta -5 °C cubre carne o pescado de rotación corta, pero conviene ser claro: no congela. Las dimensiones internas de 50 x 54 x 138 cm definen qué bandeja entra y cuánto sube cada nivel, así que vale medir el molde o la gastronómica antes de comprar. Si el volumen queda corto, en el listado de heladeras comerciales están los cuerpos de dos, cuatro y seis puertas para dar el salto.
Dentro del propio catálogo, el vecino más directo por formato es la Kuma E1R7483N1, también de una puerta y acero inoxidable, con 610 litros: más volumen en el mismo tipo de cuerpo. Si en cambio lo que sobra es frente y lo que falta son bocas de acceso, la Ventus VR2PS-600 de dos puertas es el paso natural dentro de la misma marca. Y para la mudanza interna del equipo, las cuatro ruedas de doble giro con dos frenos y los 82 kg netos permiten correrlo entre dos personas: no hace falta aparejo ni desarmar la línea.